Cuando aparece la novia, dando sus primeros pasos hacia el altar, observamos su entrada triunfal con muchas ganas y expectación, se dejan de oír las voces aglomeradas y se intuye el silencio… ¿lo oyes?

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Es entonces cuando más nerviosa me pongo, me recorre el cuerpo una sensación extraña, no puedo evitar pensar en milésimas de segundos, cómo será, que detalles tendrá, por qué esa elección…

Ya llega… aparece ella, todas mis dudas, curiosidades y ansias van desvaneciéndose a cada paso que observo cada detalle.

No sé si coincidiréis conmigo, pero lo primero que me llama la atención de todas las novias es su sonrisa, es indiscutible su protagonismo, pero sobre todo es impresionante la sensación que te embarga cuando piensas que a cada paso, estas más cerca del !si quiero para siempre¡

Fotografía: Casilda de la Pisa de Miracui

Luego me fijo en el largo del vestido, su caída  el peinado, el detalle del velo o el tocado, los detalles bordados o coloreados…

Pero aún con más ganas espero el momento en que siga caminando y ver ese detalle personal e intransferible que aporta su espalda. Que genialidad tiene la espalda y que capacidad de hacer más si cabe, una obra de arte del vestido de tu boda.

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Llevamos un tiempo viendo, que la parte del escote trasero, se ha convertido casi en el protagonista de un vestido. Ahora no solo la primera vista cuenta, cada detalle importa.

Tenemos desde espaldas atrevidas, a espaldas más tímidas, con bordados estudiados al milímetro, longitudes pronunciadas y decorados especiales, todas son geniales y distintas a la vez y todas sientan diferente según la persona que lo lleva.

http://www.trendencias.com. Vestido de Jorge Acuña

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Vestido de Helena Mareque

Vestido de Helena Mareque

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Blog Casilda se Casa: en vogue.es

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Por que la espalda cuenta, pero tu forma de ser, tu morfología, tu actitud y en definitiva tú, también.

Y como rumor generalizado y para el deleite de los comensales más atrevidos, se oye en el convite preguntarle a la novia: ¿A ver la espalda?

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